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lunes, 1 de junio de 2020
martes, 24 de marzo de 2020
6 cosas que debe saber sobre la Solemnidad de la Anunciación
Cada año celebramos la solemnidad de la Anunciación. Es decir,
cuando el Arcángel Gabriel apareció ante la Virgen María para anunciar el
nacimiento de Cristo. ¿Por qué es importante este día?
1. ¿Qué significa la palabra “Anunciación”?
Se
deriva de la misma raíz que la palabra "anunciar". El Arcángel
Gabriel anuncia el nacimiento de Cristo con antelación. "Anunciación"
es simplemente una manera antigua de decir "el anuncio".
Aunque
este término suele aplicarse al nacimiento de Cristo, se puede utilizar también
en otros casos. Por ejemplo, en su libro “La infancia de Jesús”, Benedicto
XVI tiene secciones como "La anunciación del nacimiento de Juan" y
"La anunciación a María" porque el nacimiento de Juan Bautista
también se anunció con antelación.
2. ¿Cuándo se celebra la Anunciación y por qué a veces se cambia
la fecha?
La
solemnidad de la Anunciación se celebra el 25 de marzo, es decir nueve meses
antes de Navidad (25 de diciembre), en representación de los nueve meses que
pasó Jesús en el vientre materno.
Sin
embargo, la Anunciación coincide a veces con Semana Santa, cuyos días tienen un
rango litúrgico superior a esta solemnidad. Según el Misal Romano: “Cada vez
que se produce esta solemnidad durante la Semana Santa, se transfiere al lunes
siguiente al segundo domingo de Pascua”.
3. ¿Por qué esta historia es paralela al nacimiento de Juan
Bautista?
El
nacimiento de Juan el Bautista fue también anunciado con antelación. En ambas
historias hay similitudes:
El
Arcángel Gabriel hace el anuncio.
Se
anuncia a una sola persona: Zacarías en el caso de Juan Bautista, y María en el
caso de Jesús.
Se
anuncia el nacimiento milagroso de un individuo que tiene un lugar prominente
en el plan de Dios.
En
ambos casos realizan una pregunta al ángel (Zacarías pregunta cómo puede saber
si lo anunciado sucederá; María pregunta cómo va a suceder).
Una
señal milagrosa es presentada como prueba (Zacarías se quedó mudo; a María se
le informa del embarazo milagroso de Isabel, que se encuentra en su sexto mes).
Gabriel
se aparta.
4. ¿Por qué la reacción de María es diferente a la de Zacarías?
A
primera vista la reacción de María ante Gabriel podría parecerse a la reacción
incrédula de Zacarías, pero es fundamentalmente diferente:
Zacarías
preguntó cómo podía saber si lo que decía el ángel sería verdad. Su actitud era
de escepticismo.
María, en cambio, se pregunta cómo se cumplirán las palabras del ángel. Su
actitud es de una fe que busca comprender.
5. ¿Cómo responde el Arcángel Gabriel a la pregunta de María?
Gabriel
le dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de
Dios”.
Aquí
el ángel indica la participación de las tres Personas de la Santísima Trinidad:
a través de la acción del Espíritu Santo, el Padre hace que el Hijo sea
concebido en forma humana. No habrá ningún padre humano, dejando claro el hecho
de que el Niño va a ser el Hijo de Dios.
Como
un ejemplo más del poder de Dios, el ángel acota que Isabel, aunque anciana y
aparentemente estéril, ha concebido milagrosamente un hijo y está en el sexto
mes de embarazo. "Para Dios no hay nada imposible".
6. ¿Por qué el “Sí” de María es importante?
La
aceptación de María de este papel es trascendental porque ella será la Madre
del Hijo de Dios. A pesar de los sufrimientos, en sus diversas formas, ella se
colocó por completo al servicio de la voluntad de Dios convirtiéndose en protectora
del Niño que un día nacería y salvaría con amor al mundo.
Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado
originalmente en National Catholic Register.
www.aciprensa.com
sábado, 23 de febrero de 2019
Cuando la Virgen María “apuñaló”
a una campesina
Un hecho documentado por los escritos de la época
Corría el año 1453 y en un
pequeño pueblo de la ciudad de Bérgamo en Italia, llamada Ghisalba, la Virgen
María decide aparecerse a una humilde campesina anciana llamada Toniola.
Como de costumbre, la campesina se preparó a
las primeras horas del alba para realizar sus labores cotidianos. Era el 14 de
agosto, la vigilia de lo que mucho más tarde (después del año 1950) se
festejaría el dogma de la Asunción.
Al ver que el granizo había destruido
prácticamente toda la cosecha, se dirigió a la iglesia más cercana para rezar
sus oraciones. Apenas terminados sus rezos, se preparó para desayunar cortando
una rodaja de pan y bebiendo un poco agua.
En ese momento se le apreció la Virgen María
y le ordenó: “Yo quiero que le digas a los hombres y a las mujeres de Ghisalba
que edifiquen en este lugar una capilla a Dios y en mi honor. Y para que te
crean, te clavaré tu cuchillo (el que llevaba para cortar el pan) en la garganta,
que ninguno podrá quitar hasta que la capilla esté terminada”.
La Virgen apuñaló a Toniola sin hacerle
ningún daño, y sin que la campesina tuviera ni la más mínima molestia o dolor.
¿No lo crees? Mira las imágenes:
Toniola era una mujer muy respetada por su
piedad popular, que vivía en una época marcada por las epidemias, las guerras,
la pobreza y la decadencia moral y de fe.
En una época de bandidos y acuchilladores, la
Virgen María, emplea un signo explícito, con un lenguaje crudo para que todos
los que estaban alejados de la fe, entendieran el mensaje.
La humilde Toniola, cumplió con su encargo y
cuando la capilla fue terminada, se extrajo el cuchillo de la garganta sin
ninguna dificultad, y delante de todo el pueblo que con gran estupor miraban
asombrados.
A la Virgen fue llamada, Virgen de la
Consolación, porque trajo consolación a todo el pueblo de Ghisalba en una época
bastante oscura.
Este hecho increíble está documentado no solo
por los documentos escritos de la época, sino también por una pintura dividida
en tres tiempos que se conserva en el santuario: la aparición de la Virgen a
Toniola, Toniola ante la Virgen con el cuchillo en la garganta y Toniola ante
las autoridades con el cuchillo en la garganta. Debajo de las pinturas se lee
toda la historia.
Por encima de la primera capilla construida
para la Virgen luego se construyó una iglesia, que fue reconstruida en el siglo
XVII y restaurada en 1850, dando lugar al santuario actual ubicado a
aproximadamente 1 km a las afueras del pueblo, hoy meta de tantos peregrinos.
Fuente: parrocchiaghisalba.it,
martes, 15 de marzo de 2016
¿Por qué los Católicos decimos que María es Madre de Misericordia?
María es Madre del amor en el perdón. Ella brota del amor misericordioso
de Cristo y está al servicio de la Misericordia de Cristo.
Por: Fr. Carlos Lledó López O.P. | Fuente: Cofradiarosario.net
María es Madre del perdón en el amor, y del amor en el
perdón. Brota del amor misericordioso de Cristo y María está al servicio de la
Misericordia de Cristo. Es lo que recordamos y vivimos en el Rosario.
María es Madre de
Misericordia porque Jesucristo, su Hijo, es enviado por el Padre como
revelación de la Misericordia de Dios (cf. Jn 3,
16-18). El ha venido no para condenar sino para perdonar, para derramar
misericordia (cf. Mt 9, 13). Y la misericordia más grande radica en su estar en
medio de nosotros y en la llamada que nos ha dirigido para encontrarlo y
proclamarlo, junto con Pedro, como «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Ningún
pecado del hombre puede cancelar la Misericordia de Dios, ni impedirle poner en
acto toda su fuerza victoriosa, con tal de que la invoquemos. Más aún, el mismo
pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor del Padre que, para rescatar
al esclavo, ha sacrificado a su Hijo: Su misericordia para nosotros es
redención. Esta misericordia alcanza la plenitud con el don del Espíritu Santo,
que genera y exige la vida nueva. Por numerosos y grandes que sean los
obstáculos opuestos por la fragilidad y el pecado del hombre, el Espíritu, que
renueva la faz de la tierra (cf. Sal 104 [103], 30), posibilita el milagro del
cumplimiento perfecto del bien. Esta renovación, que capacita para hacer lo que
es bueno, noble, bello, grato a Dios y conforme a su voluntad, es en cierto
sentido el colofón del don de la misericordia, que libera de la esclavitud del
mal y da la fuerza para no pecar más. Mediante el don de la vida nueva, Jesús
nos hace partícipes de su amor y nos conduce al Padre en el Espíritu."
Por: Fr. Carlos Lledó López O.P. | Fuente: Cofradiarosario.net
María es Madre del perdón en el amor, y del amor en el
perdón. Brota del amor misericordioso de Cristo y María está al servicio de la
Misericordia de Cristo. Es lo que recordamos y vivimos en el Rosario.
Cristo es el eterno amor misericordioso
Porque contempla la situación de la humanidad por el
pecado original y ofrece la única solución posible: la redención centrada en la
Pasión y muerte.
La misericordia es la constante de la vida de
Jesucristo. Al paralítico le ofrece la solución de alma y de cuerpo: “Confía,
hijo: tus pecados te son perdonados”(Mt.9,2). Igualmente a la mujer hemorroísa:
“Hija, ten confianza; tu fe te ha sanado. Y quedó sana la mujer desde aquel
momento” (Mt.9,22) En la Cruz nos ofrece la gran solución: “Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen (Lc.23,34) y abre las puertas del Cielo al buen
ladrón suplicante: Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc.23, 40-44).
María, objeto preferencial de
misericordia
María diciendo orden al pecado original,
no lo contrae de hecho porque es objeto preferencial de la misericordia de
Cristo. Por ello, es privilegiada y excepcionalmente redimida. Es la Inmaculada
Concepción.
María, objeto preferencial de la
misericordia de Cristo, es también la llena de gracia, de toda la gracia que
necesita para ser la Madre de Dios, Madre-Virgen.
Entonces... ¿Por qué
María es madre de misericordia?
Tan sencillo como el hecho de que es la
Madre de Cristo, quien es el manantial divino de la eterna misericordia. María
es Madre de la misericordia desde el misterio de la Encarnación, la gran
misericordia del Verbo que se hace hombre al calor del corazón de María por
obra del Espíritu Santo.
María es Madre de Misericordia
proyectando su amor sobre Cristo en la cruz con ternura de madre. Lo sigue
proyectando sobre la Iglesia, Cuerpo de Cristo y por lo tanto, sobre nosotros,
pecadores.
María es Madre de Misericordia que
perdona a Pedro que niega su Hijo, también a Judas el traidor y a los que
crucifican a Cristo. Pienso que Ella repite con su Hijo: “Padre, perdónalos…”
María nos ofrece la Misericordia de Cristo y nos orienta hacia Él.
María es camino del perdón. Por eso, nos
conduce al Confesionario, a la Eucaristía... El Rosario es camino de oración
para alcanzar la misericordia de Cristo y experimentar el amor misericordioso
de la Madre.
En María triunfa la Misericordia. Por eso, es
privilegiadamente asunta al Cielo en cuerpo y alma, y coronada Reina y Madre de
Misericordia.
*San Juan Pablo II nos dejó una gran
enseñanza sobre Maria Madre de misericordia, en la Encíclica "Veritaris
Splendor" aquí un pequeño extracto:
"El privilegio especial que Dios
otorgó a la toda santa nos lleva a admirar las maravillas realizadas por la
gracia en su vida. Y nos recuerda también que María fue siempre toda del Señor,
y que ninguna imperfección disminuyó la perfecta armonía entre ella y Dios. Su
vida terrena, por tanto, se caracterizó por el desarrollo constante y sublime
de la fe, la esperanza y la caridad. Por ello, María es para los
creyentes signo luminoso de la Misericordia divina y guía segura hacia
las altas metas de la perfección evangélica y la santidad.
María es Madre de
Misericordia porque Jesucristo, su Hijo, es enviado por el Padre como
revelación de la Misericordia de Dios (cf. Jn 3,
16-18). El ha venido no para condenar sino para perdonar, para derramar
misericordia (cf. Mt 9, 13). Y la misericordia más grande radica en su estar en
medio de nosotros y en la llamada que nos ha dirigido para encontrarlo y
proclamarlo, junto con Pedro, como «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Ningún
pecado del hombre puede cancelar la Misericordia de Dios, ni impedirle poner en
acto toda su fuerza victoriosa, con tal de que la invoquemos. Más aún, el mismo
pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor del Padre que, para rescatar
al esclavo, ha sacrificado a su Hijo: Su misericordia para nosotros es
redención. Esta misericordia alcanza la plenitud con el don del Espíritu Santo,
que genera y exige la vida nueva. Por numerosos y grandes que sean los
obstáculos opuestos por la fragilidad y el pecado del hombre, el Espíritu, que
renueva la faz de la tierra (cf. Sal 104 [103], 30), posibilita el milagro del
cumplimiento perfecto del bien. Esta renovación, que capacita para hacer lo que
es bueno, noble, bello, grato a Dios y conforme a su voluntad, es en cierto
sentido el colofón del don de la misericordia, que libera de la esclavitud del
mal y da la fuerza para no pecar más. Mediante el don de la vida nueva, Jesús
nos hace partícipes de su amor y nos conduce al Padre en el Espíritu."
Aplicación
Nos acogemos a la misericordia maternal de María en
nuestra debilidad, con el Rosario en el corazón, en los labios y en las manos.
El Rosario marca el camino de la misericordia y lo aplica. Recemos el Rosario.
miércoles, 7 de octubre de 2015
El mensaje de la Virgen de Fátima sobre el poder del Santo Rosario
REDACCIÓN
CENTRAL, 06 Oct. 15 / 06:13 pm (ACI).- El mensaje de la Virgen de Fátima sobre el poder
del Santo Rosario comienza desde el
primer día de las apariciones, el 13 de mayo de 1917. En aquella ocasión Lucía
preguntó si ella y Jacinta irían al cielo, y la Virgen les confirmó que sí, pero cuando
preguntó por Francisco, la Madre de Dios contestó: “también irá, pero tiene que
rezar antes muchos rosarios”.
La Virgen de
Fátima en aquella ocasión abrió sus manos y les comunicó a los tres una luz
divina muy intensa. Ellos cayeron de rodillas y alabaron a la Santísima
Trinidad y al Santísimo Sacramento. Luego la Virgen señaló: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz
del mundo y el fin de la guerra”.
En la
segunda aparición la Virgen María se les presentó después que ellos rezaron el
Santo Rosario, y en la tercera ocasión Nuestra Señora les dijo: “Cuando recéis
el Rosario, decid después de cada misterio: ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos
del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las
más necesitadas’”.
Para la cuarta
aparición ya muchos sabían de las apariciones de la Virgen a los pastorcitos.
Entonces Jacinta le preguntó a la Madre de Dios lo que quería que se hiciera
con el dinero que la gente dejaba en Cova de Iría. La Virgen les indicó que el
dinero era para la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario y que lo que quedaba
era para una capilla que se debía construir.
Más
adelante, tomando un aspecto muy triste, la Virgen les manifestó: “Rezad, rezad
mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al
infierno por no tener quién se sacrifique y rece por ellas”.
Al llegar el
día de la quinta aparición, los niños pudieron llegar a Cova de Iría con
dificultad debido a las miles de personas que les pedían que presentaran sus
necesidades a Nuestra Señora. Los pastorcitos se pusieron a rezar el Rosario
con la gente y la Virgen, al aparecerles, animó nuevamente a los niños a
continuar rezando el Santo Rosario para alcanzar el fin de la guerra.
En la última
aparición, antes de producirse el famoso milagro del sol, en el que el astro
pareció desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre, la Madre de
Dios pidió que hicieran en ese lugar una capilla en su honor y se presentó como
la “Señora del Rosario”. Posteriormente, tomando un aspecto más triste
dijo: “Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido”. Esto sucedió el 13 de octubre de 1917.
40 años
después, Lucía, convertida en monja carmelita descalza, dio una entrevista al
entonces Postulador de la Causa de Beatificación de Francisco y Jacinta Marto y
a algunos miembros del alto clero. Allí manifestó que la Santísima Virgen les
dijo, tanto a sus primos como a ella, que dos eran los últimos remedios que
Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María.
“No hay problema
por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se
refiera a la vida personal de
cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias, del mundo o comunidades
religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por
más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo
Rosario”, enfatizó la religiosa.
Asimismo,
destacó que con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos
a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. “Por eso, el
demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá
multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el
Santo Rosario”, advirtió.
En este
sentido resaltó que el programa de salvación es brevísimo y fácil porque con el
Santo Rosario “practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la
frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes
de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros”.
“El Rosario
es el arma de combate de las batallas espirituales de los últimos tiempos”,
afirmó la vidente de la Virgen de Fátima
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