sábado, 30 de mayo de 2020

¿Qué se celebra en Pentecostés? Obispo responde


El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández envió su carta semanal en la que explica la fiesta de Pentecostés que se celebra este domingo 31 de mayo y subrayó que en ella “celebramos la venida del Espíritu Santo, que brota del corazón traspasado de Cristo en la cruz y resucitado” y ese corazón es “como una ventana abierta de par en par por donde Dios se acerca hasta nosotros y por donde nosotros nos acercamos a Dios”.

Según precisa, la fiesta de Pentecostés es “una de las tres grandes fiestas del año litúrgico católico, una de las tres Pascuas del año” junto a la Pascua de Resurrección y  la pascua del nacimiento de Jesús, la Navidad.

 “Pascua significa el paso de Dios por nuestra vida, en nuestra historia, en nuestra experiencia. Un paso de Dios que quiere divinizarnos, acercarnos más a él, hacernos partícipes de su divinidad”, explica el Obispo.

Por eso destacó que “en Pentecostés celebramos la venida del Espíritu Santo, que brota del corazón traspasado de Cristo en la cruz y resucitado. Ese corazón es como una ventana abierta de par en par por donde Dios se acerca hasta nosotros y por donde nosotros nos acercamos a Dios”.
Mons. Fernández destaca que es “un corazón que ha sido taladrado por nuestros pecados y nos hemos encontrado con la gran sorpresa de un amor desbordante, que perdona, un corazón lleno de misericordia, que invita constantemente al arrepentimiento para entrar en comunión con Él”.
 “El Espíritu Santo es el aliento permanente de esta comunidad fundada por Jesucristo, es el alma de la Iglesia. El Espíritu Santo rejuvenece continuamente a la Iglesia, la embellece con sus dones y gracias, la presenta renovada y engalanada como una novia para su esposo, Jesucristo”, asegura el Prelado.

También explica que “el Espíritu Santo genera en nosotros una profunda sintonía con Jesucristo, nos hace sentirnos hijos de Dios, nos hace experimentar que Dios es nuestro Padre, que somos hermanos miembros de una misma familia” por lo que “vivir en gracia de Dios es vivir conscientemente esa relación filial, gozosa con el Padre; fraternal, amistosa, esponsal con el Hijo Jesucristo, habitados por el Espíritu Santo que ocupa nuestro corazón como un templo de Dios”.

Por eso insiste en que “cuando uno vive esa relación honda con las personas divinas rompe el cerco de la soledad y el aislamiento, vive siempre acompañado, disfruta de una participación de la misma vida de Dios, vive en “otro mundo” y desde ese mundo se acerca a las realidades terrenas. Toda la vida cristiana es vida en el Espíritu Santo, es vida espiritual”.
En el día de Pentecostés se celebra también el Día del Apostolado seglar y la Acción Católica, este año bajo el lema “Hacia un renovado Pentecostés” que se hace eco del reciente Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida”, y, según afirma Mons. Fernández “ha supuesto un nuevo impulso para la Iglesia en España con el protagonismo de los laicos en la vida de la Iglesia y en la vida pública de la sociedad actual”.

Según afirma el Obispo de Córdoba, “la clave de esta renovación eclesial es la experiencia profunda de la acción del Espíritu Santo en nuestros corazones, de manera que la Iglesia se renueve constantemente y ofrezca a la sociedad de hoy la alegría del Evangelio”.

 “No es momento de achicarse, tampoco de creerse más que los demás. Es momento de vivir la realidad de nuestras vidas: amados de Dios, somos incorporados al Cuerpo de su Hijo, y recibimos constantemente el Espíritu Santo que ahuyenta nuestros miedos y nos da el arrojo de lanzarnos con parresía, audacia, a la evangelización de nuestro tiempo. A darla vida, como Cristo, para la salvación del mundo”, afirma.

También subraya que “Pentecostés es el don perfecto de la Pascua. El don que Cristo resucitado hace a su Iglesia, el don del Espíritu Santo, nada menos que la tercera persona de Dios, que viene a vivir en nuestros corazones como en un templo”.

Redacción ACI Prensa

miércoles, 27 de mayo de 2020

8 claves para comprender Pentecostés


1. Proviene de la palabra griega que significa "quincuagésimo" (pentecoste)
La razón es que Pentecostés es el quincuagésimo día (en griego, pentecoste hemera) después del Domingo de Pascua (en el calendario cristiano).
Este nombre se empezó a usar en el período tardío del Antiguo Testamento y fue heredado por los autores del Nuevo Testamento.
2. Esta festividad tiene otros nombres
La fiesta de las semanas, la fiesta de la cosecha o el día de los primeros frutos, son algunos.
Hoy en día en los círculos judíos se le conoce como Shavu`ot (en hebreo, "semanas"). Además, se le conoce con diferentes nombres en varios idiomas.
En los países de habla inglesa también se le ha conocido como "Whitsunday" (Domingo Blanco), nombre que se deriva probablemente de las prendas blancas de los recién bautizados.
3. Pentecostés fue otro tipo de fiesta en el Antiguo Testamento
Fue un festival para la cosecha y significaba que esta estaba llegando a su fin. Deuteronomio 16 dice:
“Luego contarás siete semanas; las contarás desde el día en que comiences a cortar el trigo. Entonces celebrarás la fiesta de las Siete Semanas a Yahvé, tu Dios, haciéndole ofrendas voluntarias según lo que hayas cosechado por la gracia de Yahvé, tu Dios”. (Dt. 16:9-10)
4. En el Nuevo Testamento representa el cumplimiento de la promesa de Cristo
Representa el cumplimiento de la promesa de Cristo al final del Evangelio de San Lucas:
“Les dijo: ‘Todo esto estaba escrito: los padecimientos del Mesías y su resurrección de entre los muertos al tercer día. Luego debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén, y yendo después a todas las naciones, invitándolas a que se conviertan. Ustedes son testigos de todo esto. Ahora yo voy a enviar sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de arriba’”. (Lc. 24:46-49)
5. El Espíritu Santo tiene diferentes símbolos en el Nuevo Testamento
Hechos 2 recuerda:
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran”.
Este pasaje contiene dos símbolos del Espíritu Santo y su actividad: el viento y el fuego.
El viento es un símbolo básico del Espíritu Santo; la palabra griega que significa "Espíritu" (Pneuma) también significa "viento" y "aliento". Aunque el término usado para "viento" en este pasaje es pnoe (un término relacionado con pneuma), al lector se le da a entender la conexión entre el viento fuerte y el Espíritu Santo.
En relación al símbolo del fuego el Catecismo señala:
Mientras que el agua significaba el nacimiento y la fecundidad de la vida dada en el Espíritu Santo, el fuego simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo. El profeta Elías que “surgió […] como el fuego y cuya palabra abrasaba como antorcha” (Si 48, 1), con su oración, atrajo el fuego del cielo sobre el sacrificio del monte Carmelo (cf. 1 R 18, 38-39), figura del fuego del Espíritu Santo que transforma lo que toca. Juan Bautista, “que precede al Señor con el espíritu y el poder de Elías” (Lc 1, 17), anuncia a Cristo como el que “bautizará en el Espíritu Santo y el fuego” (Lc 3, 16), Espíritu del cual Jesús dirá: “He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviese encendido!” (Lc 12, 49). En forma de lenguas “como de fuego” se posó el Espíritu Santo sobre los discípulos la mañana de Pentecostés y los llenó de él (Hch 2, 3-4). La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo (cf. San Juan de la Cruz, Llama de amor viva). “No extingáis el Espíritu” (1 Ts 5, 19). (CIC 696)
6. Existe una conexión entre las "lenguas" de fuego y el hablar en otras "lenguas"
Sí. En ambos casos la palabra griega para "lenguas" es la misma (glossai), y el lector está destinado a entender la conexión.
La palabra "lengua" se utiliza para significar tanto una “llama (fuego)” como “lenguaje”.
Las "lenguas como de fuego" que se distribuyen y se almacenan sobre los discípulos, provocan que empiecen a hablar milagrosamente en "otras lenguas" (es decir, los idiomas)
Ese es el resultado de la acción del Espíritu Santo, representado por el fuego.
7. El Espíritu Santo es Dios                                        
Según el Catecismo de la Iglesia Católica, el Espíritu Santo es la "Tercera Persona de la Santísima Trinidad". Es decir, habiendo un sólo Dios, existen en Él tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esta verdad ha sido revelada por Jesús en su Evangelio.
El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo de la historia hasta su consumación, pero es en los últimos tiempos, inaugurados con la Encarnación, cuando el Espíritu se revela y nos es dado, cuando es reconocido y acogido como persona. El Señor Jesús nos lo presenta y se refiere a Él no como una potencia impersonal, sino como una Persona diferente, con un obrar propio y un carácter personal.
8. Pentecostés significa participar de la vida divina de Cristo y ser testigos
La solemnidad de Pentecostés es una de las más importantes en el calendario de la Iglesia y contiene una rica profundidad de significado. De esta forma lo resumió Benedicto XVI el 27 de mayo del 2012:
“Esta solemnidad nos hace recordar y revivir la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y los demás discípulos, reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo (cf. Hch 2, 1-11). Jesús, después de resucitar y subir al cielo, envía a la Iglesia su Espíritu para que cada cristiano pueda participar en su misma vida divina y se convierta en su testigo en el mundo. El Espíritu Santo, irrumpiendo en la historia, derrota su aridez, abre los corazones a la esperanza, estimula y favorece en nosotros la maduración interior en la relación con Dios y con el prójimo”.
Traducido por y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.
Aci Prensa

lunes, 11 de mayo de 2020

La Curia Romana dona el sueldo a los pobres, como pidió el Papa


KONRAD KRAJEWSKI
Vandeville Eric/ABACA/EAST NEWS

Lo hicieron con “generosidad evangélica”, confirmó a Aleteia el cardenal Konrad Krajewski

El papa Francisco pidió a cardenales, obispos, arzobispos y prelados de la Curia romana de donar ‘voluntariamente’ un salario mensual para destinar a las personas más pobres y que sufren durante la pandemia. 
250 superiores eclesiales, secretarios y otros han respondido a este acto concreto de solidaridad, algunos han donando no solo uno, sino dos mensualidades confirmó a Aleteia el cardenal Konrad Krajewski, limosnero del papa. 
La Limosnería Apostólica es la Oficina de la Santa Sede que tiene la tarea de practicar la caridad a favor de los pobres en nombre del Sumo Pontífice. 

La respuesta de la curia al llamado del Papa

“Ellos han respondido con una generosidad inesperada, los canónicos, las Basílicas organizaron una colecta…todos donaron más de los que se les invitó a dar, lo hicieron con una solidaridad evangélica extraordinaria” confirmó el cardenal Krajewski (nacido en 1963).
A causa de la pandemia, las celebraciones litúrgicas presididas por el Papa durante la Semana Santa se vivieron “sin la presencia de los que, según el Motu Proprio Pontificalis Domus, componen la Capilla Pontificia”. 
Y así el cardenal polaco exhortó a los curiales a estar “unidos íntimamente y de manera especial al Pontífice, Obispo de Roma” que “preside la comunión universal de la caridad”, a través de una ofrenda. “El Santo Padre – se lee en la misiva – decidirá entonces el destino de las limosnas recogidas para la emergencia sanitaria”.

Somos el brazo de la misericordia

El cardenal polaco nos confirmó al teléfono, mientras se preparaba para una intervención caritativa, que las ayudas llegaron con ‘generosidad’ y su trabajo es llevarlas a donde sea necesario y hasta que no quede ni un euro por gastar. En este sentido, debido al covid-19 envió respiradores de hospital a Rumania, a Nápoles, a Padua, Lecce, Locri. Ultimamente, también a Madrid y República Centroafricana.
Nosotros somos el brazo de la misericordia del papa Francisco, somos como un servicio de primeros auxilios porque si hay alguna necesidad debemos correr enseguida donde soliciten ayuda. Por lo tanto, yo no sé que sucederá en unos meses o en unos dos días, pero debemos estar listos. 
Cuando los hospitales solicitaron los respiradores mandábamos respiradores, cuando demandaron medicinas, pues enviábamos medicinas, cuando es necesario ayudamos a los comedores. En nombre del Santo Padre vamos a donde nos lo pidan ”. 
HOMELESS
FILIPPO MONTEFORTE | AFP
Para el cardenal Krajeswski la caridad no tiene límites, así lo instruyó Francisco cuando le encargó la Limosnería apostólica el 3 agosto de 2013, debe concederse a todos: “El Evangelio no hace distinciones”.
El 1 de mayo, la caridad del Papa ha llegado también a Ostia Lido (Roma) destinada a personas que se prostituían en el litoral romano y que debido al confinamiento se quedaron sin clientes. Personas ya marginadas que solicitaron ayuda a la iglesia local porque sufrían hambre y varias necesidades.
Esta ayuda no es nueva, ya lo había hecho unos días antes, cuando visitó otra parroquia en Torvainica en la costa romana para ayudar a personas transexuales.

¿A quién ayudaba Jesús?

“Si alguien se maravilla que recuerde: ¿A quién ayudaba Jesús? Es suficiente leer el Evangelio y la respuesta está en las Escrituras. Así todos en el mundo pueden saberlo. Nosotros seguimos a Jesús, sólo a Jesús”, anotó el “cardenal de los pobres”, como le reconocen en las calles y periferias de Roma.
El cardenal Krajewski fue a Ostia, distante 35 kilómetros desde el Vaticano, conducía una furgoneta con una carga de comida. En un reten policial explicó con su acento polaco cuál era su destino final: él no viajaba vestido de cardenal.
“El Papa me ha confiado una misión precisa: dar consuelo a los más débiles. Y mi misión se cumple cuando la cuenta bancaria y la reserva del almacén están vacías. El Evangelio me lleva a quien llama sin juzgar a nadie”.

La pandemia y la crisis económica y social

El cardenal Krajeswski gestiona varias estructuras vinculadas con la pastoral de la “iglesia en salida” del Papa, ahora apoyada con el dinero  que fue donado por la Curia romana para la emergencia coronavirus y que sigue su misión: proporciona comidas, duchas, barbería, ropa para los sin techo, dinero para el alquiler a las familias, paga los estudios de los niños, acoge a los que tienen frío, apoya a los comedores de la caridad. 
La pandemia ha desvelado otro lado de la pobreza en la diócesis del Papa, muchos padres y madres de familia han perdido sus trabajos, incluso ya precarios o sin contrato. Todas las tardes Don Corrado entrega trescientos paquetes de comida a la comunidad de San Egidio destinados a las personas que buscan ayuda en la parroquia romana de Santa Maria in Trastevere: “Son personas que tienen una casa, pero nada en la nevera”. Además regala diariamente 200 litros de leche y yogurt que provienen de la producción de la granja de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo. 
La Limosnería apostólica donó más de 4 millones de euros el año pasado. La mayor parte del dinero proviene de la venta en el mundo de los pergaminos con la bendición apostólica.