Mostrando entradas con la etiqueta Preguntas sobre la Iglesia Catolica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Preguntas sobre la Iglesia Catolica. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

¿Restauradores y Reformadores de la Iglesia?


¿Necesitaba la Iglesia una Restauración?

Los grupos restauradores creen firmemente que la Iglesia se pervirtió en el Siglo III, cuando Constantino quita la pena de muerte a los cristianos y ofrece libertad de culto. Al ocurrir esto, dicen, la iglesia adoptó enseñanzas paganas de los romanos y abandonó el evangelio de la salvación. Esto es una falacia; lo que la historia testifica, es que la Iglesia cristianizó algunas costumbres paganas. Por ejemplo, los gentiles celebraban el nacimiento del Sol el 25 de Diciembre. La Iglesia les anuncia ante esto: el verdadero Sol que ha nacido es Jesucristo, él es el Sol de Justicia, Luz para las naciones y gloria del pueblo Israel.

La Iglesia es perenne, es decir, perpetua. Durará hasta el final de los siglos. No puede, ergo, evaporarse y retornar “restaurada”. Si bien Jesús instituye a los apóstoles para ser cimiento de la Iglesia, es Jesús mismo la Piedra fundamental que sostiene este edificio espiritual (cf. Ef 2,20); esto significa que a la Iglesia la sostiene el Todopoderoso. Y si es sostenida por Dios, no puede ser destruida por poder humano alguno, ergo, es perpetua. El Señor, al dar la gran misión a su Iglesia, aseguró estar con ella perennemente, y lo ha cumplido:

 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (Mt 28,19-20)

Por eso, restaurar la Iglesia es una contradicción. Jesús le dijo a Pedro: “Las puertas del infierno no la vencerán” (cf. Mt 16,18). Es una promesa divina, tal como la asistencia del Espíritu Santo prometido por Jesús, Espíritu que guía siempre en la verdad:

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. (Jn 16,13)

Alegar que la Iglesia fracasó, equivale a decir que el Espíritu Santo no estuvo con ella siempre, como dice la escritura:

Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre  (Jn 14,16)

Si la Iglesia se pervirtió en su misión de proclamar la verdad, como afirman los restauradores, entonces la promesa de Jesús era una farsa; ergo él no es, -no puede ser- el Señor. Sin embargo, son históricamente rastreables las doctrinas de la Iglesia Primitiva y, al confrontarse con la Iglesia de hoy, la doctrina es la misma. La supuesta “perversión doctrinal” no aparece por ninguna parte sino en la avivada imaginación (distorsionada, por cierto) de los flamantes anticatólicos.

Hay, incluso, grupos que identifican la Iglesia Católica con la gran Apostasía del Apocalipsis. Eso es fanatismo. Con el mismo argumento, se puede decir que la Reforma Protestante es la gran Apostasía, porque fue la que rompió con la sana doctrina, con la unidad, con la verdad. Pero no es el caso atacarnos mutuamente por necedades. San Pablo dijo acertadamente a Timoteo: “evita las discusiones necias y estúpidas, bien sabes que generan altercados” (2 Tim 2,23).

¿Necesitaba la Iglesia una Reforma?

En el año 1517 Martín Lutero elabora las noventa y cinco tesis que instalaría en la puerta de la iglesia del Castillo de Wittenberg. Al negarse a revocar su postura, es excomulgado en 1521. Esto, unido a Juan Calvino en suiza y otros “reformadores”, marcaría la ruptura de la Iglesia a través de una corriente de protesta, es decir, del Movimiento de la Reforma Protestante.

Este movimiento del siglo XVI pretendía volver al cristianismo primitivo, reformar la doctrina “desviada” de la Iglesia y basarse sólo en la Biblia como máximo término de autoridad. Alegaron la corrupción de la Iglesia católica, y exigían una reforma.

En efecto, la Iglesia necesitaba una reforma. Muchos miembros del clero abusaban de la dignidad secular de que gozaban, especialmente por la venta de indulgencias. San Juan de Ávila, en sus Escritos Sacerdotales, expone claramente la situación pésima del clero; denuncia a los impíos, que sólo buscaban los privilegios de que gozaba el sacerdote de aquella época, para su propio beneficio, sin una verdadera vocación sacerdotal, o por lo menos cristiana. Encontramos también a Santa Teresa de Jesús, verdadera reformadora de la Iglesia y del Carmelo; San Carlos Borromeo contra reformista; el gran San Ignacio de Loyola, padre de los Jesuitas, entre otros, que fueron los renovadores reales de la Iglesia.

Cabe mencionar que, profusos escritos de San Juan de Ávila denunciando y planteando soluciones, sirvieron de base para los cánones del Concilio Tridentino (es por eso, por ejemplo, que hoy tenemos los Seminarios donde se forman los futuros sacerdotes); por tanto, la Reforma sí se dio, no en la ruptura de Martín Lutero y Juan Calvino que sólo produjo más división, sino gracias a los verdaderos y santos reformadores, desde el interior de la Iglesia, en el Sacrosanto Concilio de Trento.

Fuente:

J.R. Getsemani F.R., “Y Sobre esta Piedra…“,
Editorial Lulu. Págs. 19-22.
ISBN: 9780557089000
www.apologeticus.tk

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿Podemos tener imágenes?



Queridos hermanos católicos cuantas veces hemos escuchado esta acusación de parte de nuestros hermanos evangélicos: “los católicos hacen imágenes para adorarlas, mientras que la biblia lo tiene estrictamente prohibido”.

Muchos hermanos nuestros católicos no saben que contestar, otros se dejan influenciar fácilmente por estas verdades a medias y otros hasta sienten la tentación de botar las imágenes de las capillas. Les quiero aclarar este tema acerca de las imágenes pero con la Biblia en la mano.

Antes que nada debemos hacer una clara distinción entre una imagen piadosa y un ídolo. La Biblia si rechaza enérgicamente el culto de adoración a los ídolos, falsos dioses (éxodo 25,18), pero la Biblia nunca ha rechazado las imágenes como signos religiosos, como representaciones del Dios verdadero. La prohibición de la Biblia se refiere a las imágenes de ídolos o falsos dioses y no a la prohibición de hacer imágenes como adornos religiosos.

¿Qué es un ídolo según la Biblia?
Muchos años antes de Jesús, en tiempo de Moisés, Dios comenzó a formar a su pueblo elegido, el pueblo de Israel. Era gente muy primitiva que Dios había sacado del politeísmo para llevarla al monoteísmo. Todos estos pueblos antiguos tenían infinidad de dioses, a los que adoraban y representaban a través de imágenes de Bahales que tenían la forma de un toro, de un león o de otros animales. A esas imágenes el pueblo de Moisés llamaba ídolos o falsos dioses. La gente de aquel tempo la gente pensaba que estas imágenes tenían un poder mágico o una fuerza milagrosa. En el fondo estos ídolos eran representaciones de poderes o vicios del hombre mismo, por ejemplo la imagen de becerro de oro que aparece en Éxodo 32 era la expresión de la fuerza bruta de la naturaleza, también podía representar la encarnación del poder sexual desorientado y vicioso y el oro del becerro significaba el poder de la riqueza que explota y aplasta al hombre, es decir el hombre y sus vicios representados en el becerro de oro, quiere ser Dios y no quiere dejar lugar al único y verdadero Dios. Dios llamó al pueblo hebreo a avanzar por la senda del monoteísmo dando adoración al verdadero Dios. Pero los israelitas de aquel tiempo atraídos por las prácticas de los pueblos paganos querían a veces volver al politeísmo y a la adoración de ídolos, entonces Moisés, inspirado por Yave Dios, les prohibió hacer estrictamente hacer estos ídolos: “No tendrás otros dioses fuera de mí, no te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay en el cielo o en la tierra ni te postres ante esos ídolos”.

Queridos hermanos, estos textos Bíblicos son muy claros en su prohibición de hacer imágenes o estatuas de falsos dioses, pero otra cosa muy distinta es aplicar estos textos a las imágenes como adornos o signos religiosos, estos signos o imágenes piadosas nunca han sido prohibidos por Dios o por la Biblia.

Fuente : http://www.respuestascatolicas.com/

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Cuál es la Unica Iglesia fundada por Dios mismo ?



La Iglesia Católica es la única Iglesia fundada por Dios mismo, pues viene de Jesucristo hasta nuestros días: viene directamente desde San Pedro, como el primer Papa, hasta el Papa actual.
San Pedro fue el primero en confesar la fe en Jesucristo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y en ese mismo momento Jesús le anuncia que ya no se llamará Simón, sino “Pedro” (roca-piedra) y que sobre él edificaría su Iglesia.(cfr. Mt. 16, 13-19)

 El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice al respecto: La Iglesia fue fundada por las palabras y las obras de Jesucristo (#778). El Señor Jesús comenzó su Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir, con el anuncio de la llegada del Reino de Dios, el cual había sido prometido desde hacía siglos en la Sagrada Escritura (#763). El germen y el comienzo de la Iglesia fue “el pequeño rebaño” que Jesucristo reunió en torno suyo y del cual El mismo es su Pastor (#764).

Sin embargo el Señor Jesús también dotó a su Rebaño de una estructura, que permanecerá hasta el Fin de los Tiempos. Esa estructura consiste en la elección de los Apóstoles, con Pedro a la cabeza. Así, con sus actuaciones en la tierra, Cristo fue preparando y edificando su Iglesia. (#765).
Pero la Iglesia es un misterio, pues la Iglesia es a la vez realidad divina y realidad humana (#771 y 779). Aunque son pastores humanos quienes gobiernan a la Iglesia, con esa estructura que Cristo le dio, es Cristo mismo el que sin cesar guía a su Iglesia. Recordemos que El es el Buen Pastor que dio su Vida por sus ovejas y es El mismo Quien las pastorea. (#754).

Jesucristo guía, construye y santifica su Iglesia a través del Espíritu Santo. El día de Pentecostés la Iglesia que Jesucristo había dejado fundada recibe el don del Espíritu Santo y es cuando se manifiesta públicamente ante la multitud. El día de Pentecostés se inició, mediante la predicación, la difusión de la Buena Noticia de Jesucristo, entre todos los pueblos.

 Los Apóstoles y discípulos del Señor fueron predicando y construyendo la Iglesia en todo el mundo, bajo la autoridad de San Pedro, siendo su fundamento Cristo; es decir: siendo la cabeza visible San Pedro y la Cabeza Invisible Jesucristo. Nuevamente en su Cabeza vemos el misterio de la Iglesia: su realidad visible e invisible, la realidad humana y la realidad divina de la Iglesia de Jesucristo.
Sin embargo la Iglesia no está libre de dificultades. Recordemos las palabras de Cristo a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra (roca) edificaré mi Iglesia y el poder del Infierno no la derrotará”. Estas palabras del Señor nos indican que la Iglesia iba a estar sometida a muchas pruebas y ataques durante su peregrinar aquí en la tierra. Y así ha sido y seguirá siendo. Pero tenemos la seguridad del Señor de que el poder del Mal no podrá vencer a su Iglesia.

 La Iglesia no es perfecta aún, pues se mezcla su realidad humana, pecadora, con su realidad divina. La Iglesia sólo será perfecta -nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica #769- en la gloria del Cielo, cuando Cristo vuelva a establecer los Cielos nuevos y la tierra nueva: la Jerusalén Celestial; es decir, la morada de Dios en medio de los hombres.
 Y, así, desde San Pedro, el primero en confesar la fe en Cristo, y San Pablo, el que predicó esa fe entre los que no pertenecían al pueblo de Israel, hasta hoy, la Iglesia de Jesucristo continúa. Y continuará ... hasta que Cristo vuelva glorioso a establecer su Reinado definitivo para siempre.


http://www.buenanueva.net